En lo más intrincado de las montanas cubanas, donde no existen carreteras para llegar y solo se puede llegar a pie o a caballo aun se encuentran los antiguos habitantes de Cuba, los indios autóctonos cubanos. En la Delegación fe del valle, la caridad de los indios, en un lugar de muy difícil acceso, hasta donde en ocasiones las autoridades prohíben el paso aun se encuentran algunos indios cubanos que la historia y la opinión tradicional dan por perdidos. La población se ha mezclado un poco pero aun quedan unos pocos indios autóctonos de Cuba. Los Ramírez, y los Rojas son familias descendientes directos de los indios. Allí vive Francisco Ramírez, el cacique Panchito, un cacique de montana que a su ves es el presidente del CDR de la zona desde los inicios de esa organización. Panchito atestigua que los indios no desaparecieron en Cuba, su familia es la prueba viviente de que aun existen.
Panchito cuenta que a pesar de las masacres que cometieron los españoles y de que intentaron exterminar a los indios, en realidad no pudieron, nunca cumplieron del todo su objetivo, pues aun quedan indios como el que mantienen sus costumbres, sus creencias ancestrales, medicina natural, aun las mujeres conocen como hacer jarabes para el catarro y otros remedios. Panchito tiene su modo muy natural de explicarlo: “Tu siembras una mata, esa mata se seca, pero deja semillas que germinan, por el eso el indio no se acaba” Aunque el dialecto de los indios se a perdido, ellos aun mantienen algunas palabras sueltas y cantos. Mantienen reliquias que utilizan en sus rituales ancestrales.
Desde su remoto lugar, el cacique de montana Panchito nos transmite un mensaje a todo el mundo: “que cese la guerra, para que seamos libres, para que nos llevemos todos como hermanos, como padres y como hijos, para el mundo completo, que se acabe la guerra”

